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Quién inventó la primera máquina de tatuar

Quién inventó la primera máquina de tatuar

La mayoría de los tatuadores hablan a menudo de lo fabulosas que son sus máquinas de tatuar, que si la de bobina, que si la rotativa…, algunos se aventuran a fabricar sus propias máquinas con resultados más o menos satisfactorios, otros se dedican profesionalmente a ello y otros prefieren comprar  las que son las más valoradas en el mercado y comprar sobre seguro.., Pero pocos se han interesado por saber quién dio a luz la primera máquina de tatuar. Más de uno puede sorprenderse cuando descubra quién fue el inventor de lo que hoy conocemos como máquina de tatuar  y cómo surgió.

 

En los cursos de tatuaje homologados no figura dentro de los contenidos de la programación la historia del tatuaje, pero creo que es muy interesante, así que aquí  tenéis una parte de ella,  la que nos cuenta quién inventó la máquina de tatuar…

 

La Guerra Civil estadounidense y el primer estudio de tatuajes

El tatuaje más antiguo que se tiene conocimiento, son unas 60 líneas y cruces a lo largo de la espina dorsal, rodillas y tobillos perteneciente a Ötzi, nombrado así por el lugar donde fue descubierto, una momia tatuada de 3200 años de antigüedad.

 

El cuerpo de Ötzi estaba cubierto de tatuajes de la cabeza a los pies. No estaban hechos con aguja, sino con pequeños cortes que luego se frotaban con carbón, creando una serie de líneas localizadas sobre todo en zonas en las que tenía heridas o sufría dolores, como en la espalda o en las articulaciones. Por ello, algunos investigadores consideran que los dibujos señalaban puntos de acupuntura.

De ser así, se puede decir que el hombre de hielo necesitó mucho tratamiento, lo que no resulta sorprendente después de examinar sus enfermedades y dada su edad. El cuerpo de Ötzi, por tanto, sería una prueba evidente de que la práctica de la acupuntura es mucho más antigua de lo que se pensaba.

 

Sin embargo,en Estados Unidos no se popularizó hasta la llegada de la Guerra Civil (1861- 1870) donde sobresalió un nombre, el de Martin Hildebrandt, considerado el tatuador oficial de ambos bandos de la guerra.

 

Cinco años después del final de la guerra civil, Hildebrandt aprovechó su reputación y abrió el primer estudio de tatuajes de Estados Unidos, en Nueva York.

 

Tuvieron que pasar poco más de veinte años (1891), para que Samuel O’Reilly, competencia de toda la vida de Hilderbrandt, inventara la máquina de tatuar, inspirada en una máquina inventada por Thomas Alva Edison. Efectivamente! ese Thomas Edison que tanto nos suena por otros muchísimos inventos….

 

Verdaderamente las primeras máquinas de tatuajes aparecieron a principios de 1800 y funcionaban con baterías, bajo los principios del electromagnetismo, descubierto por el físico y químico danés Hans Ørsted, gracias a quien hoy debemos prácticamente todas las aplicaciones prácticas de las máquinas de tatuajes.

 

En el año 1876, Thomas Edison trabajó en un dispositivo diseñado para ahorrarle tiempo y energía a los oficinistas, el cual constaba de una máquina electromagnética rotatoria, con forma de lápiz, que funcionaba conectada a una batería. Dicho artefacto era capaz de realizar stencils y perforar cartas, folletos y otros papeles, además, podía hacer pequeñas perforaciones en estos papeles y depositar un sello con tinta.

 

Lo que también desconoce muchísima gente es que el propio Edison se tatuó con este aparato para probarlo en su antebrazo cinco puntos dispuestos en forma de cruz, como los de un dado en la cara del cinco, pero no lo patentó…

 

En 1877, Edison desarrolló una nueva idea para el dispositivo, agregando dos bobinas que funcionaban bajo los principios electromagnéticos y que tenía dichas bobinas fijas en forma transversal al conjunto del tubo o “lapicera”.  
Pero la primera máquina de tatuajes patentada fue el 8 de diciembre de 1891 por el inventor y tatuador neoyorquino Samuel O’Reilly, a raíz de modificar el invento de Thomas Edison.

 

En 1929 apareció la más similar a las que hoy se conocen y fue gracias a las innovaciones de Percy Waters que colocó las bobinas electromagnéticas paralelas al tubo bastidor, agregó una suerte de escudo para proteger el escape de las chispas y también un interruptor de encendido y apagado.

 

Gracias a estos ilustres personajes, en vez de tatuar como lo hicieron los polinesios durante siglos, hoy podemos hacerlo con estas delicadas y precisas máquinas.

 

Los tatuajes eran realizados con una espina de pescado muy afilada, dientes de tiburón o algún hueso pequeño atado al extremo de un palo. Este palo era golpeado suavemente con otra vara, percutando así sobre la piel, y del sonido que emitía este hecho (tau, tau, tau) nació la palabra tatuaje.

 

 

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