Hay mucha gente que no concibe la vida sin tatuajes, pues significan algo más que un simple dibujo sobre la piel aunque hay personas que de la noche a la mañana aparecen con un diseño, sencillamente porque “es bonito”.

Entonces, ¿qué es lo que nos lleva a tatuarnos?. Para responder a esta pregunta expongo las razones descritas en la web bodyart.

  • Reconocimiento de grupo:
    En la historia del tatuaje el tatuaje es un recurso muy utilizado para diferenciar a los miembros de una tribu o atualmente en algunos países como distinción de bandas o pandillas.
  • Está de moda:
    La moda influye en todos y cada uno de los aspectos de la vida y los tatuajes no están exentos de ello.
  • Es una forma de arte:
    Hay personas que consideran el tatuaje como una forma más de arte, a través de la cual pueden expresar sus emociones y sentimientos.
  • Expresión religiosa:
    Muchas personas eligen el tatuaje como una forma de expresión religiosa, para honrar al poder o divinidad que adoran de una manera distinta; por otro lado, ciertas sectas religiosas o creencias pueden tener símbolos distintivos que se lucen a través de los tatuajes.
  • Como un homenaje:
    Una de las razones más fuertes para llevar un tatuaje es el homenaje, ya sea referido a personas amadas o a situaciones de la vida que nos marcaron, los tatuajes son una manera de revivir ese sentimiento a través del tiempo.

Y este es el caso de nuestro amigo Julio, al que pedí que él mismo me escribiese la historia de su tatuaje porque, insisto, en muchísimas ocasiones el tatuaje lleva una historia detrás, y esta es una de ellas digna de leer. Gracias Julio!! Todo un placer que hayas pasado por Twotattoo.

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Un tatuaje con historia, o una historia con tatuaje.

Todo tuvo su origen en una reunión de antiguos camaradas, gente de aventuras y noches bajo las estrellas. Tras 20 años de separación, junto a nuestras familias y circunstancias, nos volvimos a reunir con miles de recuerdos e historias, y de ahí nacieron nuevos proyectos … «El camino del norte» a Santiago.
El proyecto se hundió, pero mi cabezonería hizo que prometiera, frente a la figura de Santiago (mata moros) de Villanueva Del Ariscal que llevaría a cabo esta aventura, pero por fechas cambié el itinerario, ahora sería el camino «primitivo».
Tras un año de supuesta preparacion, y de comprometerme ante una frase dicha por la que me parió, ante el comentario de todo lo anterior, «lo que se promete se ha de cumplir», me marcho en un bus de Sevilla a Oviedo en pleno jacobeo, cumpliendo los requisitos para conseguir las indulgencias para mi madre y mi suegro q ambos partieron de esta tierra (confesión, redención, camino y misa en Santiago).

Proceso tatuaje-corazón
Las dos primeras fases se llevaron a cabo, la redención impuesta, sin nombrar mis faltas, fue completar la primera etapa del camino, y con creces se llevo a cabo, pues fue tan dura q compenso las faltas y me hizo volver a casa rendido pero no hundido.
Siguieron los entrenos, y mi corazon, un 20 (al inicio de mi jornada laboral) de diciembre vaticinó que no marcaba bien, pero el no saber que los infartos huelen a lo mismo que los ataques de ansiedad, e incluso a las hernias de hiato; por eso a la tarde, con valerianas, medio pasé la noche.

Proceso tatuaje-corazón 1
Al día siguiente, volví a mi tarea y durante esa mañana los síntomas se agravaron por lo que no pude despedirme de mis compañeros antes de las vacaciones navideñas. Durante la tarde y con las valerianas, llevé a mi hijo al punto de encuentro donde quedo con sus compañeros para celebrar su campamento de invierno.
Vuelta a casa, más valerianas y al noble arte de planchar la oreja, pero hete aquí que, a las 04:00 am., el malestar me hizo levantarme y partir al centro de salud de Sanlúcar la mayor, dejando a la contrincanta dormida, para que allí aliviasen mi ansiedad.

Proceso tatuaje-corazón 2
Al llegar y conocer los sintomas y los signos, tumbarme en la camilla, ponerme electrodos por todas partes y enchufarme suero en vena …, fue todo uno. Las lecturas de los muchos electros no convencían a los sanitarios por lo que, de forma urgente me trasladaron al hospital (yo me negaba e intentaba convencerles que tras recoger a mi mujer iría allí, pero tras colocarme sobre las piernas la bolsa roja de las «planchas», empecé a entender por donde iban los tiros…)
Bien, así q me veo en la UCI, solo y oliendo el aliento de la pelona en el cogote. Fue allí, sin miedo a lo que pudiese suceder, donde volví a pactar con la que, un mes antes de la muerte de la que me vio nacer, ella misma me dio como madre a falta de su presencia, la sentaita de Triana (la Auxiliadora del colegio donde me forme y ahora ayudo a formar a generaciones de nuevos profesionales).
El pacto me lo guardo, pero mi entrega absoluta a ella no la oculto.
Nadie entendió como, tras dos días de infarto y con unas condiciones físicas lamentables (mi aspecto físico era el del hermano chico del Gambrinus de la Cruz Campo, antes de Heineken) no la palme, pero yo si sabía el secreto …, las horas de pedales previos a esos días.
Mi rehabilitación, junto a Tomas Calero y su ayudante Barbara, se baso en más pedales, y sigo con ellos, con la ilusión y esperanza de cumplir todas mis promesas, por lo que sigo quemando rueda. Por todo ello mi familia me ha ayudado a realizar este homenaje a esta humilde maquina de transporte y a la que es mi actual madre en la tierra.
He intentado ser lo mas breve posible, porque esto tiene mucha mas gente en la trastienda, y mas historias q me han llevado a esto.
Un abrazo de tu nuevo amigo, Julio.

Corazón